Palma de Mallorca, España
Este artículo examina críticamente la incorporación del giro ontológico al debate jurídico y, en particular, su traducción en el reconocimiento de los derechos de la naturaleza como respuesta a los llamados conflictos ontológicos. A partir de los debates teóricos desarrollados en el ámbito de la antropología, se reconstruye la tesis según la cual ciertos conflictos socioambientales expresan confrontaciones entre mundos ontológicamente distintos. Si bien se reconoce el valor del giro ontológico para visibilizar asimetrías epistémicas, se argumenta que su recepción jurídica presenta dificultades conceptuales y prácticas, y, en particular, que el enmarcado de estos conflictos como ontológicos puede oscurecer sus dimensiones materiales y políticas. El artículo sostiene que el derecho requiere un marco epistémico común para la decisión colectiva y que el pluralismo jurídico puede acoger la diversidad normativa sin adoptar un pluralismo ontológico fuerte, y concluye que la protección ambiental resulta más efectiva mediante el fortalecimiento de derechos territoriales y mecanismos participativos.
This article critically examines the incorporation of the ontological turn into legal debate, with particular attention to its translation into the recognition of the rights of nature as a response to so-called ontological conflicts. Drawing on theoretical debates developed in the field of anthropology it reconstructs the claim that certain socio-environmental conflicts express confrontations between ontologically distinct worlds. While acknowledging the value of the ontological turn in making epistemic asymmetries visible, the article argues that its reception in legal theory raises significant conceptual and practical difficulties; in particular, framing these conflicts as ontological risks obscures their material and political dimensions. The article maintains that law requires a shared epistemic framework for collective decision-making, and that legal pluralism can accommodate normative diversity without embracing a strong form of ontological pluralism. It concludes that environmental protection is more effectively pursued through the strengthening of territorial rights and participatory governance mechanisms