El trabajo analiza las limitaciones del modelo tradicional de acceso al empleo público, centrado en la acreditación de conocimientos teóricos, y propone una evolución hacia un sistema orientado a la identificación del talento. El modelo planteado se basa en la evaluación por competencias mediante pruebas que integran conocimiento mínimo y valoración de capacidades cognitivas, de gestión, resolución, comunicación y entorno digital. Asimismo, incorpora la redefinición de los temarios hacia contenidos funcionales y un curso selectivo como núcleo del proceso, tras el que los aspirantes son evaluados en condiciones de igualdad.