Burgos, España
La censura es un proceso ampliamente estudiado desde hace tiempo; sin embargo, en las últimas décadas ha irrumpido una nueva categoría de persecución y silenciamiento de obras y artistas involucrados en escándalos sexuales, morales, políticos, entre otros. La razón, por lo tanto, de la denominada cultura de la cancelación es bloquear el arte no por sí mismo, sino por el delito cometido por su autor. Este artículo se propone examinar la cancelación como una dinámica de violencia. Para ello, busca comprender los procesos que han llevado a su auge en el siglo XXI, considerando la digitalización de las comunicaciones y de la vida social como el principal canal de difusión y manifestación de los escraches.
Censorship has been widely studied for a long time; however, in recent decades, a new category of persecution and silencing has emerged, targeting works and artists involved in sexual, moral, political, and other scandals. The reason behind the so-called cancel culture is, therefore, not to block art for its own sake but rather due to the crimes committed by its creators. This article aims to examine cancellation as a form of violence. To this end, it seeks to understand the processes that have led to its rise in the 21st century, considering the digitalization of communication and social life as the primary channel for the dissemination and manifestation of public shaming practices.