Mendoza es una provincia del centro oeste argentino en la que las protestas contra la megaminería metalífera han impedido su instalación por más de 20 años. En los últimos 2 años, se ha producido el avance del extractivismo minero, favorecido por un alineamiento entre el gobierno provincial y el nacional en dos aspectos: su prioridad de atraer grandes inversiones, y un estado caracterizado por su punitivismo, que acrecentó la represión de las protestas sociales y la criminalización de los defensores ambientales.