En la España de 1867, sumida en una crisis económica y social, el castellonense Antonio Polo de Bernabé presentó una memoria titulada Las Sociedades Cooperativas. Su organización, sus progresos y su influencia en el porvenir de la clase obrera, ganadora de un concurso de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia. La obra constituye uno de los primeros intentos en España de sistematizar jurídicamente el cooperativismo. Polo, influido por el krausismo y el reformismo social europeo, proponía las cooperativas como una alternativa pacífica y legal para mejorar las condiciones de la clase obrera, armonizando el liberalismo económico con principios de justicia social, como la gestión democrática, la adhesión voluntaria y la distribución equitativa de beneficios.