City of Cambridge, Estados Unidos
Canadá
En el segundo mandato de Donald Trump, Estados Unidos está cayendo en un autoritarismo competitivo, un sistema en el que los partidos compiten en elecciones, pero los gobernantes abusan rutinariamente de su poder para castigar a los críticos e inclinar el tablero político contra la oposición. Revertirlo requerirá que los defensores de la democracia reconozcan el doble riesgo de la complacencia y el fatalismo. Por un lado, subestimar la amenaza a la democracia posibilita el autoritarismo al fomentar la inacción. Por el otro, sobrestimar el impacto del autoritarismo desalienta las acciones para derrotar a los autócratas en las urnas.
In Donald Trump’s second term, the United States has descended into competitive authoritarianism—a system in which parties compete in elections but rulers routinely abuse their power to punish critics and tilt the playing feld against their opposition. Reversing it will require democracy’s defenders to recognize the twin dangers of complacency and fatalism. On the one hand, underestimating the threat posed to democracy enables authoritarianism by encouraging inaction. On the other hand, overestimating the impact of authoritarianism discourages the citizen actions required to defeat autocrats at the ballots.