City of Cambridge, Estados Unidos
Con fuertes aumentos en las tasas de interés de largo plazo, una deuda pública que se acerca a su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, inversionistas extranjeros cada vez más ariscos y políticos que no parecen dispuestos a frenar nuevos préstamos, la posibilidad de que Estados Unidos tenga una crisis de deuda de las que solo se ven una vez por siglo ya no parece muy lejana. En el largo plazo, una deuda severa o, más probablemente, una espiral inflacionaria podría arrastrar a la economía a una década perdida, que debilitaría de forma drástica la posición del dólar como moneda dominante en el mundo y socavaría el poder de Estados Unidos.
With long-term interest rates sharply up, public debt nearing its post–World War II peak, foreign investors becoming more skittish, and politicians showing little appetite for reining in fresh borrowing, the possibility of a once-in-acentury U.S. debt crisis no longer seems far-fetched. In the long term, a severe debt or, more likely, an infationary spiral could send the economy into a lost decade, drastically weakening the dollar’s position as the dominant global currency and undermining American power.