En un ecosistema en el que competir es existir, las instituciones deportivas internacionales ejercen una poderosa presión geopolítica al decidir quién participa o alberga un megaevento deportivo. En un mundo donde el deporte genera identidad, cohesión y espacios diplomáticos, su influencia no es menor: puede borrar o reforzar la presencia simbólica de un país en un orden internacional cada vez más competitivo.
In an ecosystem where survival depends on competition, international sports institutions wield substantial geopolitical infuence when determining who may participate in—or host—a mega sporting event. In a world where sport shapes national identity, fosters cohesion, and creates diplomatic space, that infuence is profound: it can either erase or amplify a country’s symbolic standing in an increasingly competitive international order.