Cádiz, España
La Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, introdujo en España la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Sin embargo, quince años después persisten importantes incertidumbres de carácter sustantivo en torno al modelo de atribución de dicha responsabilidad, que se proyectan también en el ámbito procesal. En este contexto, surgen dudas acerca de la carga de la prueba respecto de los elementos positivos o negativos del criminal compliance program.
Esta cuestión ha sido ampliamente abordada por la doctrina, que se mantiene dividida, y por la jurisprudencia, que aporta una nueva perspectiva a partir de la STS 298/2024, de 8 de abril. La determinación de la carga de la prueba del criminal compliance program reviste especial complejidad e importancia, en la medida en que incide directamente en los derechos fundamentales reconocidos en el artículo 24 de la Constitución Española, tales como el derecho a la presunción de inocencia y el derecho a no autoincriminarse.
The Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, introduced corporate criminal liability in Spain. However, fifteen years later, significant substantive uncertainties persist regarding the model for attributing such liability, which are also reflected in the procedural sphere. In this context, questions arise concerning the burden of proof in relation to the positive or negative elements of the criminal compliance program.
This issue has been extensively examined by doctrine, which remains divided, as well as by case law, which has provided a new perspective following STS 298/2024, de 8 de abril. The determination of the burden of proof concerning the criminal compliance program is particularly complex and significant, insofar as it directly affects the fundamental rights enshrined in Article 24 of the Spanish Constitution, such as the right to the presumption of innocence and the privilege against self-incrimination.Key Words: Criminal compliance program; legal entities; criminal proceedings; burden of proof; fundamental rights.