Cádiz, España
El Sáhara Occidental continúa siendo un territorio no autónomo, pendiente de descolonización y bajo supervisión de la ONU. Desde 1976, Marruecos ocupa gran parte del territorio, sin reconocimiento de soberanía por parte del Derecho Internacional. España, antigua potencia administradora, abandonó la zona sin cumplir el compromiso de celebrar un referendo de autodeterminación. Tradicionalmente, las soluciones planteadas han sido la independencia o la integración en Marruecos con un régimen de autonomía. Este trabajo plantea una tercera alternativa: la partición territorial del Sáhara Occidental. Esta opción implicaría la creación de un pequeño Estado saharaui independiente junto al Reino de Marruecos. La propuesta de división del territorio se fundamenta en precedentes jurídicos como el Tratado Marruecos-Mauritania de 1976, que estableció las fronteras de Marruecos renunciando a parte del Sáhara Occidental; y también en el Informe del Secretario General de la ONU de 2002, y la propuesta del Enviado Especial de 2024. Aunque rechazada por las partes, representa una alternativa jurídicamente viable y políticamente equilibrada. Se propugna que España, por su responsabilidad histórica, debería valorar activamente esta solución. La formación de un Estado saharaui costero e hispanohablante aportaría estabilidad y relevancia estratégica a la posición española en la región.
Western Sahara remains a non-self-governing territory under United Nations supervision, pending decolonization. Since 1976, Morocco has occupied most of the territory, without international recognition of its sovereignty. Spain, the former administering power, withdrew without holding the promised self-determination referendum. Traditionally, two solutions have been proposed: independence or integration into Morocco under an autonomy regime. This work introduces a third alternative: the territorial partition of Western Sahara. This option would create a small independent Sahrawi state alongside the Kingdom of Morocco. The proposed division of the territory is based on legal precedents such as the 1976 Morocco-Mauritania Treaty, which established Morocco's borders by relinquishing part of Western Sahara; and also on the 2002 UN Secretary-General's Report, and the 2024 Special Envoy's proposal. Although rejected by both parties, it represents a legally viable option, based on a politically balanced approach. We argue that Spain, due to its historical responsibility, should actively consider this solution. A coastal, Spanish-speaking Sahrawi state could contribute to regional stability and enhance Spain’s strategic position.