Este trabajo examina si la violencia cometida contra los pueblos indígenas durante la Conquista delDesierto argentina (1878–1885) puede ser reconocida como criminal sin violar los principios de legalidad y de irretroactividad en materia penal. El estudio cuestiona una interpretación formalista de la legalidad que limita la responsabilidad penal a aquellas conductas expresamente tipificadasal momento de los hechos. Mediante una metodología iusfilosófica que combina análisis doctrinal con fuentes históricas —incluyendo legislación, debates parlamentarios, principios constitucionalesy artículos periodísticos de la época— el trabajo sostiene que actos como la esclavitud, la violación,el confinamiento forzado y las matanzas ya eran reconocidos como conductas ilícitas dentrodel orden jurídico argentino y del derecho de gentes. A partir de la distinción entre delitos mala in se y mala prohibita, el artículo defiende una interpretación integral del principio de legalidad que rechaza distinciones arbitrarias entre militares, prisioneros de guerra y civiles en el reconocimiento de derechos fundamentales.
This paper examines whether the violence committed against Indigenous peoples during the Argentine Conquest of the Desert (1878–1885) can be recognized as criminal without violating the principles of legality and non-retroactivity in criminal law. The study challenges a formalist interpretation of legality that limits criminal responsibility to conduct explicitly codified at the time of the events. Through a legal-philosophical methodology combining doctrinal analysis with historical sources —including legislation, parliamentary debates, constitutional principles, and contemporary press accounts— the paper argues that acts such as enslavement, rape, forced confinement, and mass killing were already recognized as wrongful within the Argentine legal order and the law of nations. Drawing on the distinction between mala in se and mala prohibita crimes, the paper defends a comprehensive interpretation of legality that rejects arbitrary distinctions between military personnel, prisoners of war, and civilians in the recognition of fundamental rights.