La sucesión de emergencias vividas en España entre 2020 y 2026 ha actuado como un acelerador de cambios en el sistema español de protección civil. Más que una serie de episodios aislados, estas crisis han configurado un nuevo marco de referencia en el que la incertidumbre y el riesgo forman parte estructural de la acción pública. La respuesta institucional, aún en evolución, apunta hacia un modelo más integrado, preventivo y orientado a la resiliencia, en el que la emergencia deja de ser la excepción para convertirse en un elemento central de la gobernanza contemporánea.