El gobierno de Bush asegura que la defensa nacional antimisiles protegerá a Estados Unidos de los proyectiles de largo alcance lanzados por estados que actúan al margen de la ley. Pero esa amenaza es trivial y el enfoque de los unilateralistas de Washington sobre la defensa antimisiles no hará más que encolerizar a China y Rusia al tiempo que aleja a Estados Unidos de sus aliados.