Desde 1973, los políticos de Alaska se han valido de todas las alzas en los precios del petróleo para presionar a favor de las perforaciones en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico. Pero incluso si se dejan de lado las cuestiones ambienta- les, el petróleo del refugio es innecesario, poco seguro, económicamente riesgoso e implica una distracción del verdadero debate energético. Las soluciones orientadas al mercado que apuntan a aumentar la eficiencia pueden garantizar un suministro de energía seguro y limpio a un costo mucho menor.