Brasil cuenta con ciertos elementos que facilitan su inserción en el plano internacional tales como una mayor participación ciudadana, impulso democrático y prácticas económicas basadas en la competitividad. Además, crece su influencia diplomática y comercial. Sin embargo, lo que se cuestiona no es su vocación de liderazgo, sino su capacidad y legitimidad para ejercerlo, Brasil debe tomar conciencia de las condiciones objetivas, costos y beneficios de ejercer un liderazgo en la región.