El ALCA presenta oportunidades únicas para el comercio hemisférico. Sin embargo, Estados Unidos es el actor que determinará la realización del proyecto, dependiendo de la relación que se dé entre el Congreso y el presidente George W. Bush, así como de la decisión de incluir o no a todos los países de la región, en especial a Brasil. Sin Estados Unidos, el ALCA pierde el atractivo para el resto de los países de la región, que esperan tener un acceso garantizado al mercado estadounidense. Si las negociaciones fracasan, las discriminaciones comerciales aumentarán.