El presidente Hugo Chávez es escéptico respecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Como ideología del nuevo tiempo para América Latina y el Caribe prefiere el bolivarianismo, al cual son inherentes valores atemporales como democracia, justicia social y equidad. Chávez no se declara globalifóbico, pero prácticamente lo es. Advierte que la globalización es un tipo de fundamentalismo y rechaza la unipolaridad. En el plano internacional es partidario de la autodeterminación de los pueblos y de la no intervención, por lo que critica a los países que intervienen en asuntos internos de otros estados.