Cada año, miles de personas del África subsahariana arriesgan su vida en la peligrosa ruta atlántica hacia las Islas Canarias debido a la inseguridad, la inestabilidad política y las dificultades económicas en sus países de origen. Ante la ausencia de rutas legales y seguras, recurren a redes criminales para llegar a Europa. Entre los más frecuentes se encuentran senegaleses y malienses, quienes solicitan asilo para evitar la deportación. El análisis de seis resoluciones de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) revela un contraste notable: la mayoría de solicitudes de senegaleses son denegadas, mientras que el 90 % de las de malienses son aprobadas. El estudio critica la falta de análisis individualizado, la repetición de información general del país de origen y la inconsistencia en la fundamentación jurídica. A pesar de las denegaciones, el flujo migratorio continúa, reflejando la gravedad de la situación en sus países y los riesgos extremos que enfrentan al intentar llegar a Europa.
Every year, thousands of people from sub-Saharan Africa risk their lives in the dangerous Atlantic route to the Canary Islands due to insecurity, political instability, and economic hardship in their countries of origin. Lacking legal and safe pathways, many turn to criminal networks to reach Europe. Among the most frequent are Senegalese and Malians, who apply for asylum to avoid deportation. An analysis of six rulings by the Asylum and Refugee Office (OAR) shows a striking contrast: most Senegalese applications are denied, while 90% of Malian applications are approved. The study criticizes the lack of individualized case analysis, the reliance on general country information, and inconsistencies in legal reasoning. Despite the high rate of denials, migration continues, reflecting the severity of conditions in their home countries and the extreme risks they face to reach Europe.