Algunos de los acontecimientos recientes y, especialmente, la Invasión de Ucrania ha resucitado en los ejércitos europeos el combate convencional como principal amenaza potencial. Desde el frente ucraniano han llegado imágenes de columnas de carros de combate, artillería de todo tipo o posicio-nes defensivas. La estabilización del frente mediante el empleo de trincheras, recuerda a imágenes de la Primera Guerra Mundial. El paralelismo podría ir más allá del uso de posiciones defensivas y reflejar un síntoma de otro fenómeno que se produjo en el primer año de la Gran Guerra: el estancamiento de las operaciones.
Durante la Primera Guerra Mundial el desarrollo de nuevas armas había convertido cualquier maniobra ofensiva en un desgaste de medios y personal incapaz de producir efectos decisivos en la situación o el adversario. Del mismo modo, en el confl icto que se está desarrollando actualmente en Ucrania, la tecnología está limitando el empleo de las armas convencionales, la maniobra ofensiva y el que se desarrollen operaciones concluyentes que conduzcan a la victoria