Desde hace ya tiempo existe un elemento que se ha vuelto prácticamente indispensable en nuestros desplazamientos cotidianos. Lo utilizamos en viajes largos, cuando no conocemos bien el recorrido o el entorno geográfi co de nuestro destino, pero también en trayectos cortos, incluso dentro de la propia ciudad en la que residimos, cuando dudamos sobre el sentido de circulación de una calle o la loca- lización exacta de una dirección concreta. Nos referimos, de forma genérica, a lo que comúnmente denominamos «el GPS».