Hoy existe una nueva posibilidad para avanzar hacia la paz y la estabilidad en los Balcanes. El avance no será fácil ni rápido pero, de no aprovechar la comunidad internacional las oportunidades que brinda el cambio político en Belgrado y en Zagreb, el mundo podría terminar con una Serbia revanchista, una Bosnia arruinada y una Macedonia fracturada donde la OTAN tendría que hacerse cargo de interminables enfrentamientos de bajo nivel.