Este artículo analiza la política exterior del Gobierno de Javier Milei como campo donde se manifiesta la «batalla contra el género» y su impacto en la trayectoria identitaria de la política exterior argentina. A partir de discursos presidenciales y políticas implementadas en materia de género, se sostiene que la política exterior se ha convertido en un espacio para proyectar una nueva narrativa identitaria, la cual articula la oposición a la agenda de género con una «batalla cultural» amplia, orientada tanto a buscar legitimidad interna entre sectores conservadores como a construir alianzas con las derechas globales. Se argumenta que, mediante actos identificatorios discursivos y políticos, el Gobierno de Milei desestabiliza elementos centrales de la tradición diplomática argentina, como el multilateralismo, la defensa de los derechos humanos y la igualdad entre los estados.