Este artículo examina cómo las redes transnacionales religioso-conservadoras (RTRC) se han consolidado como actores prominentes en la Organización de los Estados Americanos (OEA), para disputar los derechos reproductivos y de diversidad sexual. A partir de trabajo de campo, entrevistas y análisis jurídico en asambleas generales y cumbres de las Américas (2020-2025), se identifican tres estrategias principales: cabildeo, política performativa y litigio reactivo a través de amici curiae. Los hallazgos muestran cómo estas redes combinan narrativas seculares y religiosas para influir en la Asamblea General de la OEA y en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH). Con ello, intensifican la confrontación en torno a los estándares interamericanos de derechos humanos, con implicaciones a largo plazo para la evolución de estos derechos en la región.