Este artículo, como lo expresa el autor, no es un manual ni un tratado académico.
Es una conversación, contada en primera persona, sobre lo que significa dedicarse a la comunicación durante suficiente tiempo como para tener algo que decir al respecto.
Sobre lo que permanece cuando cambian las herramientas, las plataformas y los algoritmos. Sobre por qué la narrativa no es un accesorio del trabajo de comunicación, sino su columna vertebral