Las provocaciones de Donald Trump —convertir a Canadá en el estado 51, llamar “gobernador” a Justin Trudeau y dañar los lazos de más de 200 años— fueron un golpe doloroso para los canadienses. Esta deslealtad desencadenó un nacionalismo nunca antes visto. Al explotar este clima político, Mark Carney logró el triunfo electoral. Ahora se espera que, con su perfil de economista, guíe la economía y las negociaciones con Estados Unidos en los próximos años, y abra al país hacia otros mercados, sobre todo al europeo.
Donald Trump’s provocations—making Canada the 51st state, calling Justin Trudeau “governor,” and damaging ties that have existed for more than 200 years—were a painful blow to Canadians. This disloyalty unleashed an unprecedented sense of nationalism. Taking advantage of this political climate, Mark Carney won the election and now, given his profile as an economist, he is expected to guide the economy and negotiations with the United States in the coming years, and open the country to other markets, Europe in particular.