Brasil
Miembro del Cinema Novo, defensor de un arte que denunciaba las contradicciones sociales, Leon Hirszman vivió numerosos impases durante la dictadura militar brasileña (1964-1985). En especial en la década de 1970, en medio de la represión promovida por el régimen autoritario, el cineasta se enfrentó a serias adversidades que casi interrumpieron la continuidad de su carrera. En un contexto en el que el arte político era duramente perseguido, Hirszman se enfrentó no sólo a la quiebra de su productora, sino al riesgo de que su proyecto cultural dejara de existir. La censura de su película S. Bernardo (1972), y la marginación social del cine comprometido provocaría gran angustia en el realizador. Sin embargo, a pesar de todos los problemas, Hirszman no desistirá de su compromiso con el trabajo artístico comunista. El siguiente artículo, al abordar los impases vividos por el cineasta en el escenario dictatorial, investiga los caminos que él buscó recorrer para mantener vivo un cine popular de resistencia a la opresión.
Being a member of Cinema Novo, a defender of an art form that denounced social contradictions, Leon Hirszman experienced numerous setbacks during the Brazilian military dictatorship (1964–1985). Particularly during the seventies, in the context of the repression promoted by the authoritarian regime, the filmmaker faced serious adversities that nearly cut short his career. In a context where political art was harshly persecuted, Hirszman faced not only the bankruptcy of his production company, but also the risk of his cultural project ceasing to exist. The censorship of his film S. Bernardo (1972) and the social marginalization of committed cinema would cause great sorrow for the filmmaker. However, despite all the problems, Hirszman will not abandon his commitment to communist artistic work. The following article, addressing the impasses the filmmaker experienced during the dictatorial era, explores the ways he found to keep alive a popular cinema against oppression.