Argentina
Este artículo se interesa por la lectura, en tanto práctica cultural específica protagonizada por las clases trabajadoras de Córdoba a mediados del siglo XX (1940-1970). Recuperando aportes clásicos y desarrollos recientes de la historia social y cultural, busca establecer los contornos, contenidos y modalidades de vinculación con el mundo escrito –desde materiales de ficción hasta periódicos locales– que sectores obreros desplegaron en un período determinado de su historia. A partir de un conjunto heterogéneo de fuentes –entrevistas orales, autobiografías, documentos personales, publicaciones periódicas, una encuesta de la época– y siguiendo algunos itinerarios individuales, procura adentrarse lo más posible en esa zona de la experiencia cultural que, casi por definición, transcurrió (y transcurre) sin dejar huellas directas. La atención, por tanto, no está puesta en un análisis textual de materiales impresos específicos, sino en ese espacio intersticial en el que operan las “mediaciones” de la cultura obrera y popular: la infancia; la vida cotidiana, el trabajo y el hogar; como así también cierto universo de ideas y expectativas que pudieron haber impreso a la práctica lectora cierto sentido de clase.
This article focuses on reading as a specific cultural practice shaped by the working classes in Córdoba during the mid-20th century (1940–1970). Drawing on both classical contributions and recent developments in social and cultural history, it seeks to trace the contours and modalities of engagement with the written word –from fiction materials to local newspapers– constructed by working-class sectors during a particular moment in their history. Based on a heterogeneous set of sources –oral interviews, autobiographies and personal documents, periodical publications, and a contemporary survey– and following individual trajectories, the article aims to explore a zone of cultural experience that, almost by definition, left few direct traces. The focus, therefore, is not on analyzing specific printed materials, but rather on that interstitial space where the “mediations” of working-class and popular culture operate: childhood; everyday life, work, and the home; as well as a certain universe of ideas, experiences, and expectations that may have conferred a class-based meaning to reading practices.