El Mecanismo Único de Supervisión y el Mecanismo Único de Resolución permiten a la Unión Europea alcanzar un alto nivel de integración administrativa en materia de supervisión bancaria prudencial. Con el tiempo, han surgido nuevos intereses públicos, como los relacionados con el clima y el medio ambiente, y también se han aprobado nuevas normativas para protegerlos del desarrollo de las actividades crediticias. Sin embargo, tal y como está configurado el MUS, no es el marco administrativo adecuado para supervisar determinados aspectos de la conducta de las entidades de crédito (en particular, aquellos que difieren de los prudenciales). La supervisión de las nuevas normativas bancarias, como las relacionadas con el clima y el medio ambiente, necesita un nuevo marco administrativo que garantice la eficacia de la supervisión de su cumplimiento. Estas nuevas estructuras administrativas pueden basarse en el denominado «mandato secundario» del Banco Central Europeo, como parte de las normativas prudenciales (ya estén vinculadas a los riesgos de las entidades de crédito), o en las competencias primarias de la Unión Europea para armonizar la legislación de los Estados miembros
The Single Supervisory Mechanism and the Single Resolution Mechanism let the European Union to achieve a high level of administrative integration regarding prudential banking supervision. Over time, new public interests, such as climate-related and environmental one, have emerged, and new regulations to protect them from the development of credit activities have also been approved. However, as the SSM is configured, it is not the appropriate administrative framework for supervising certain aspects of the conduct of credit institutions (particularly, these different from prudential ones). Supervision of new banking regulations, such as these addressing climate-related and environmental, needs new administrative framework to ensure the effectiveness of the supervision of its compliance. These new administrative structures can be grounded on either the so-called ‘secondary mandate’ of the European Central Bank; as part of the prudential regulations (whether they are linked to credit institutions’ risks) or the European Union’s primary powers to harmonise legislation within the Member States