Frente al decidido progresismo y la confianza absoluta en la Razón manifestados por Alejandro Malaspina en su juventud, tras el retorno de su expedición científico-política alrededor del mundo (1794-1789) y después de ser condenado a prisión en un islote durante más de seis años por intentar derrocar al gobierno de Godoy , Malaspina experimentó una profunda transformación ideológica. En su madurez, Malaspina desarrolló una filosofía de la historia antiprogresista, que renegaba profundamente de los ideales revolucionarios, al tiempo que insistía en los límites de la razón humana y la imprecisión de las ciencias. Como contrapunto a la Grecia clásica –donde situaba la edad de oro de la humanidad– Malaspina retrató su contemporaneidad como un escenario de degeneración y corrupción generalizadas, regida por falsos ideales. Los escritos filosóficos del último Malaspina, producidos en prisión, anticipan muchos de los rasgos “contrailustrados” más característicos del romanticismo degeneracionista del siglo XIX.
In contrast to the determined progressivism and absolute confidence in Reason manifested by Alejandro Malaspina in his youth, after his return from his scientific-political expedition around the world (1794-1789) and after being sentenced to prison on an islet for more than six years for attempting to overthrow Godoy's government, Malaspina underwent a profound ideological transformation. In his maturity, Malaspina developed an anti-progressive philosophy of history, which profoundly disavowed revolutionary ideals, while insisting on the limits of human reason and the imprecision of the sciences. As a counterpoint to classical Greece - where he placed the golden age of humanity - his contemporaneity was portrayed by Malaspina as a scene of widespread degeneration and corruption, governed by false ideals. The philosophical writings of the late Malaspina, produced in prison, anticipate many of the "counter-Enlightenment" features most characteristic of 19th century degenerationist romanticism.