Alexis de Tocqueville y Judith Shklar leyeron El federalista con la misma pasión, pero con énfasis temáticos y modos de abordajes diferentes. Cuando posaron sus ojos europeos en la política y el pensamiento político estadounidense, sus miradas no siempre se cruzaron: él encontró una sociología política de la sociabilidad e instituciones democráticas; ella una psicología de las pasiones del electorado. Sin embargo, desde las primeras líneas artículo primero tanto Tocqueville como Shklar identificaron un lenguaje de la ciencia política tan novedoso como la revolución democrática moderna, un experimento que encontró en los Estados Unidos de fines del s. XVIII y principios de siglo XIX su primer laboratorio. Y gracias a su diálogo con Publius encontraron, tal vez sin haberlo buscado, una sensibilidad teórico-política que ponía a las emociones en primer lugar, y hacía del miedo una salvaguardia de la libertad.
Alexis de Tocqueville and Judith Shklar read The Federalist with the same passion, but with different thematic emphases and approaches. When they laid their European eyes on American politics and political thought, their gazes did not always cross he found a political sociology of sociability and democratic institutions; she a psychology of the passions of the electorate. However, from the first lines of the paper n. 1, both Tocqueville and Shklar identified a language of political science as novel as the modern democratic revolution, an experiment that found its first laboratory in the United States in the late 18th and early 19th centuries. And thanks to their dialogue with Publius, they discovered, perhaps without having sought it, a theoretical-political sensibility that put emotions first and made fear a safeguard of liberty.