Los imperativos económicos deben orientar la política exterior estadounidense con China, tanto por la seguridad interna e internacional como por la prosperidad nacional.
Reducir el desequilibrio comercial aminorará las tensiones y mitigará el riesgo de enfrentar desplantes de ira populista o de que trastornos de la oferta inflamen conflictos entre rivales geopolíticos. En sus conversaciones con Beijing, Washington debería centrarse en volver a equilibrar la producción para aliviar la pérdida de empleos, la desindustrialización y las crisis de opioides que han desestabilizado a la sociedad estadounidense
Economic imperatives must drive United States foreign policy toward China, as much for domestic and global security as for national prosperity. Reducing the trade imbalance will lower tensions and mitigate the risk of populist anger or supply shocks inflaming conflicts between the geopolitical rivals. In every conversation with Beijing, Washington should focus on rebalancing production, to help address the job losses, deindustrialization, and consequent opioid crises that have destabilized u.s. society