Frente a la guerra en Ucrania, Occidente se ha apresurado a descartar las razones de la neutralidad de los países en desarrollo, pues las toma como una defensa implícita de Rusia o una excusa para normalizar la agresión. En Washington y en varias capitales europeas, piensan que la respuesta del Sur global a la guerra en Ucrania dificulta un problema de por sí complejo. Pero se equivocan al irritarse con los países evasivos:
no se dan cuenta de que su desilusión creciente con las políticas de Beijing y Moscú constituye una oportunidad
Western countries have been too quick to dismiss this rationale for neutrality, viewing it as an implicit defense of Russia or as an excuse to normalize aggression.
In Washington and various European capitals, the global South’s response to the war in Ukraine is seen as making an already difficult problem harder. But such frustrations with hedgers are misguided—the West is ignoring the opportunity created by large developing countries’ growing disillusionment with the policies of Beijing and Moscow