Que un país de acogida le reconozca el estatuto de protección internacional a una persona debería ser suficiente para pensar que ya no tendría que temer por su seguridad, al menos no por parte de su país de origen, pero la realidad es otra. Miles de refugiados temen sufrir actos de represión de su país de origen en el extranjero.
Así, la represión transnacional es cada vez más visible y frecuente en este mundo globalizado, particularmente en contra de activistas de países con regímenes autoritarios, como Venezuela.
For a host country to recognize an individual’s international protection status should be enough to think that it would no longer have to fear for his or her safety, at least not from their country of origin. But the reality is different.
Thousands of refugees fear acts of repression against them abroad by their country of origin. Thus, transnational repression is increasingly visible and frequent in this globalized world, especially against activists from countries with authoritarian regimes, like Venezuela.