En las últimas décadas, los estados y las ciudades de Estados Unidos se han convertido en laboratorios para desarrollar sus propias políticas para regular la inmigración, ante la imposibilidad del gobierno federal de resolver el tema migratorio que, año tras año, cobra mayor relevancia incluso en la política interna. Es evidente que el gobierno federal ya no es un actor unitario cuando se trata de controlar la inmigración o de integrar a los migrantes.
In recent decades, states and cities in the United States have become laboratories for developing their own policies to regulate immigration. This is due to the federal government’s inability to resolve the immigration issue, which has become more important year after year, even in domestic politics. In this way, the federal government is no longer a unitary actor when it comes to controlling immigration or integrating migrants.