Estados Unidos
En lugar de desechar las jugadas de China para reformar el orden internacional, Estados Unidos debería aprender de ellas. Para ganar lo que será una prueba de resistencia, Washington debe aprovechar los vientos de cambio provenientes de China e impulsar su propia visión de un sistema internacional transformado. Y conforme el país se enfrasque en esa competencia, debe comprender que la estabilización inmediata de la relación bilateral favorece, no obstaculiza, sus objetivos definitivos. De ese modo, Estados Unidos podrá centrarse en lo principal: ganar la partida.
Rather than dismissing Beijing’s playbook to reform the international order, U.S. policymakers should learn from it. To win what will be a long-term competition, the United States must seize the mantle of change that China has claimed and push forward its own vision for a transformed international. Yet as the country commits to that competition, U.S. policymakers must understand that near-term stabilization of the bilateral relationship advances rather than hinders ultimate u.s. objectives. That way, the United States can focus on the more important task: winning the long-term game.