Este artículo examina la evolución de la jurisprudencia costarricense que reconoce a la Naturaleza como destinataria directa de protección jurídica. A partir del análisis de decisiones constitucionales y de las jurisdicciones contencioso‑administrativa, agraria y penal, se muestra una tutela autónoma fundada en su valor intrínseco y en los principios ambientales. El estudio dialoga con la Opinión Consultiva OC‑32/25, que reafirma la autonomía del derecho a un ambiente sano y reconoce a la Naturaleza como sujeto colectivo de interés público. Se concluye que Costa Rica consolida un constitucionalismo ecológico orientado a la protección efectiva de la biodiversidad y los procesos ecológicos esenciales.
This article examines the evolution of Costa Rican jurisprudence that treats Nature as a direct recipient of legal protection. It shows autonomous protection grounded in intrinsic value and in the principles of prevention, precaution, and non-regression. The analysis is framed by Advisory Opinion AO-32/25, which reaffirms the autonomous right to a healthy environment and the collective public-interest status of Nature. The article argues that Costa Rica is consolidating ecological constitutionalism aimed at effective biodiversity protection.