El presente artículo analiza la paradoja sistémica que atraviesa la Administración de Justicia en España, inmersa en un ambicioso proceso de transformación digital bajo el Plan Estratégico «Justicia 2030». Mientras que la Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas de eficiencia, eleva la presencia telemática a regla preferente para agilizar el servicio público, la reciente reforma del artículo 266 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim), consolidada por la LO 1/2026, impone una restricción taxativa al uso de canales virtuales en el acto de la denuncia penal. El estudio desgrana el nuevo catálogo de exclusiones, que prohíbe la interposición de denuncias telemáticas en supuestos de especial gravedad o sensibilidad: hechos cometidos con violencia o intimidación, delitos de naturaleza sexual, casos con autor conocido, presencia de testigos, delitos flagrantes o denunciantes menores de edad. La ratio legis de este «retroceso presencialista» se fundamenta en la necesidad de garantizar la integridad de la notitia criminis, permitiendo una valoración sensorial inmediata de la veracidad del relato y el estado emocional de la víctima, así como prevenir el fraude procesal y la victimización secundaria. Asimismo, el análisis aborda la antinomia jurídica existente entre el rigorismo del art. 266 LECrim y el mandato de la Directiva (UE) 2024/1385, que obliga a los Estados miembros a facilitar canales de denuncia en línea seguros para víctimas de violencia doméstica y de género. Se examinan también los riesgos de la brecha digital como barrera de acceso a la jurisdicción y las consecuencias procesales de la infracción del canal legal, proponiendo la aplicación del estándar de «cuidado debido» y la subsanabilidad frente a la nulidad radical, conforme a la doctrina del Tribunal Constitucional. El artículo concluye que el éxito de la digitalización penal depende de un equilibrio irrenunciable entre la eficiencia algorítmica y la humanidad de la inmediación física en la tutela de los derechos fundamentales.
This article analyzes the systemic paradox facing the Spanish justice system, which is currently undergoing an ambitious digital transformation process under the «Justice 2030» Strategic Plan. While Organic Law 1/2025 of January 2, on efficiency measures, establishes digital channels as the preferred method for streamlining public services, the recent reform of Article 266 of the Criminal Procedure Act (LECrim), consolidated by Organic Law 1/2026, imposes a strict restriction on the use of virtual channels for filing criminal complaints. The study details the new list of exclusions that prohibits the filing of online complaints in cases of particular gravity or sensitivity: acts committed with violence or intimidation, sexual offenses, cases with a known perpetrator, the presence of witnesses, flagrant offenses, or complainants who are minors. The legal rationale behind this «return to in-person proceedings» is based on the need to ensure the integrity of the criminal complaint, allowing for an immediate sensory assessment of the veracity of the account and the victim’s emotional state, as well as to prevent procedural fraud and secondary victimization. Furthermore, the analysis addresses the legal antinomy between the strictness of Article 266 of the Criminal Procedure Act and the mandate of Directive (EU) 2024/1385, which requires Member States to provide secure online reporting channels for victims of domestic and gender-based violence. It also examines the risks of the digital divide as a barrier to access to justice and the procedural consequences of violating the legal channel, proposing the application of the «due care» standard and the possibility of rectification rather than absolute nullity, in accordance with the doctrine of the Constitutional Court. The article concludes that the success of criminal justice digitization depends on an indispensable balance between algorithmic efficiency and the humanity of physical immediacy in the protection of fundamental rights.Digitalization of the judicial system, Article 266 of the Criminal Procedural Code, online reporting, procedural efficiency, immediacy, Directive (EU) 2024/1385, vulnerable groups.