La mentira se ha instalado en España. Una mentira que sostiene que España trata peor a quienes han nacido aquí frente a quienes llegaron de fuera. La verdad documentada en datos, informes y vidas concretas acredita lo contrario. La realidad de las personas migrantes retrata una desigualdad estructural que ya prioriza a los nacionales en todos los ámbitos del bienestar social. Esa desigualdad no es accidental: es el resultado de décadas de un diseño institucional que ha vincualdo los derechos sociales a la ciudadanía formal, a la residencia continuada y a la situación administrativa regular. Pero nada de eso importa porque esto no va de datos y relatos. Va de culpables.