Este trabajo examina el alcance de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Kučera c. Austria en el marco del debate sobre la digitalización de la Administración de Justicia y, en particular, sobre la celebración de juicios penales mediante plataformas telemáticas tras la pandemia de COVID-19. A partir del análisis del razonamiento del Tribunal, el estudio evalúa la compatibilidad de las audiencias virtuales con las garantías estructurales del juicio oral penal, con especial atención a la publicidad, la oralidad, la concentración y, sobre todo, la inmediación como presupuesto de la producción y valoración de la prueba. Sobre esta base, se identifica una tensión estructural entre la eficiencia procesal y la calidad epistémica del juicio, especialmente visible en la apreciación de la credibilidad y en la justificación racional de la decisión judicial. El trabajo sostiene que Kučera no debe leerse como una legitimación general de la normalización de los juicios penales en línea, sino como la reafirmación de su admisibilidad únicamente en circunstancias excepcionales, sometidas a estrictas exigencias de legalidad, necesidad y proporcionalidad. En consecuencia, se defiende que la presencia física de las partes debe seguir constituyendo la regla general del juicio penal, a fin de preservar la inmediación no solo como garantía procesal, sino como condición estructural de la legitimidad y la solidez epistémica de la adjudicación penal.
This paper examines the scope of the European Court of Human Rights’ judgment in Kučera v. Austria in the context of the ongoing debate on the digitalization of the administration of justice and, in particular, on the holding of criminal trials through telematic platforms following the COVID-19 pandemic. Drawing on an analysis of the Court’s reasoning, the study assesses the compatibility of virtual hearings with the structural guarantees of the criminal oral trial, with particular attention to publicity, orality, concentration, and above all, immediacy as a precondition for the production and assessment of evidence. On this basis, a structural tension is identified between procedural efficiency and the epistemic quality of adjudication, which is especially visible in the assessment of credibility and in the rational justification of judicial decisions. The paper argues that Kučera should not be read as a general endorsement of the normalization of online criminal trials, but rather as a reaffirmation of their admissibility only under exceptional circumstances, subject to strict requirements of legality, necessity, and proportionality. Accordingly, it is contended that the physical presence of the parties must continue to constitute the general rule of the criminal trial, in order to preserve immediacy not merely as a procedural guarantee, but as a structural condition for the legitimacy and epistemic soundness of criminal adjudication.