Se está produciendo un cuestionamiento del liderazgo cultural de EE.UU. frente al auge de influencias asiáticas, latinoamericanas y, en menor medida, europeas. El fenómeno Bad Bunny o el auge del K-pop y la cultura surcoreana son dos ejemplos tangibles. Además, el orgullo local está impulsando a las marcas a justificar su relevancia soberana y regional. ¿Está la cultura hegemónica en peligro?