En el Museo de la legalidad administrativa hay una sala clásica, donde está el jarrón chino de la ejecución de sentencias. Es una pieza a la que no siempre se le presta la atención que merece, pese a su fragilidad y valor, y que debe manejarse con sumo cuidado. Cuando se trata de sentencias estimatorias, se vigila con atención por la Administración y por los jueces, porque está en juego el derecho a la tutela judicial efectiva del particular, quien ostenta el derecho a promover su ejecución forzosa. Un sendero cuajado de incertidumbres.