Desde la reforma de 2014, el Senado de la República es el encargado de designar a las magistraturas de los tribunales electorales estatales, con el fin de garantizar su independencia y evitar injerencias de autoridades locales. Dada la trascendencia de sus decisiones para la vida democrática, su integración debe asegurar imparcialidad, capacidad técnica y autonomía. En ese sentido, se destaca la importancia de que también sus presidencias recaigan en magistraturas designadas por el Senado, reconociéndose el criterio del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como un avance en el fortalecimiento institucional y democrático del país.