La implantación en las ciudades de las viviendas de uso turístico, su impacto y su influencia territorial y social, están siendo objeto de un debate muy relevante entre posiciones basadas en la necesidad de conseguir una ordenación racional y razonable del entorno urbano y la necesidad igualmente, en una economía de mercado, de respetar libre iniciativa de la actividad económica, la libre empresa y la propiedad privada. Como en todo, encontrar la justa medida armonizadora para resolver la tensión entre ambos paradigmas se torna una tarea esencial.