Sevilla, España
En los últimos años la desinformación orquestada por Estados extranjeros, en particular Rusia, se ha convertido en una amenaza importantísima contra los derechos fundamentales de los ciudadanos de la UE, así como a los intereses vitales de los Estados Miembros y de la propia Unión. En este trabajo hemos estudiado la lucha de la UE contra las campañas de desinformación orquestadas por terceros Estados. Hemos visto cómo se ha pasado de unas políticas y unas medidas débiles, a la adopción de políticas y medidas sólidas y rigurosas, incluyendo un régimen sancionador a individuos, empresas y medios de comunicación. Nos preguntamos también por la posibilidad de que la UE recurra a la legítima defensa ante campañas de desinformación que equivalgan a ataques armados y las modalidades en que podría manifestarse esa respuesta. Y llegamos a la conclusión que, aunque en teoría ello sería posible, en la práctica será difícil encontrar casos en los que la UE sufra campañas de desinformación equivalentes a ataques armados en sí misma, sin que afectara a los Estados Miembros y, por tanto, sería difícil imaginar la posible respuesta de la UE.
Recibido: 20 enero 2026Aceptado: 9 febrero 2026
In recent years, disinformation orchestrated by foreign states, particularly Russia, has become a major threat to the fundamental rights of EU citizens, as well as to the vital interests of Member States and the Union itself. In this paper, we have studied the EU’s fight against disinformation campaigns orchestrated by third countries. We have seen how it has moved from weak policies and measures to the adoption of robust and rigorous policies and measures, including a system of sanctions against individuals, companies and the media. We also ask ourselves whether the EU could resort to self-defence in the face of disinformation campaigns that amount to armed attacks, and what form such a response might take. We conclude that, although this would be possible in theory, in practice it would be difficult to find cases in which the EU itself suffers disinformation campaigns equivalent to armed attacks without affecting Member States, and it would therefore be difficult to imagine a possible response from the EU.
Received: 20 January 2026Accepted: 9 February 2026