El artículo analiza la evolución de la recaudación local desde el período voluntario hasta la vía de apremio, enmarcándola en los cambios demográficos y organizativos que afectan a las Administraciones locales. El envejecimiento de la población y de las plantillas, junto con la escasez de perfiles técnicos, obliga a priorizar la automatización y el uso intensivo de la tecnología. El Real Decreto 128/2018 refuerza el papel de las Tesorerías al asumir la jefatura de la gestión de ingresos, lo que plantea retos y oportunidades para los titulares de estos puestos. A continuación, se destaca la implantación de los cuadernos bancarios como herramienta clave para modernizar la recaudación voluntaria, mejorar la eficiencia, reducir riesgos y aumentar los niveles de cobro, facilitando además el cumplimiento de las obligaciones por parte de la ciudadanía. Finalmente, se analizan los convenios de delegación con entes supramunicipales y sus implicaciones para el control y la gestión local.