Madrid, España
Los litigios internacionales sobre derivados financieros reflejan una importante fractura entre tradiciones jurídicas en torno a la validez, interpretación y exigibilidad de estos contratos. La estandarización promovida por el contrato marco de la ISDA ha aportado seguridad jurídica, pero deja «puntos ciegos» en materia de validez y eficacia, que han dado lugar a disputas sobre ley aplicable y los conceptos de «capacidad» y «especulación», que, en muchos casos, esconden conflictos sobre los deberes de información y asesoramiento aplicables a los bancos. Mientras que, en el common law, la solución es recurrir al texto del contrato, incluso para los temas de validez y eficacia, los sistemas de derecho civil plantean un equilibrio distinto, con una mayor importancia de principios generales, transparencia y protección del cliente. La falta de diálogo entre tribunales ha consolidado una jurisprudencia fragmentada, que puede erosionar la confianza en los tribunales como foro de resolución de disputas para los mercados financieros, y plantea la necesidad de diálogo judicial para reconciliar sus diferencias
International litigation involving financial derivatives reflects a significant divide between legal traditions regarding the validity, interpretation and enforceability of these contracts. The standardisation promoted by the ISDA master agreement has provided legal certainty, but leaves «blind spots» in terms of validity and effectiveness, which have given rise to disputes over applicable law and the concepts of «capacity» and «speculation», which, in many cases, conceal conflicts over the duties of disclosure and advice applicable to banks. While in common law the solution is to refer to the text of the contract, even for issues of validity and effectiveness, civil law systems strike a different balance, with greater importance given to general principles, transparency and customer protection. The lack of dialogue between courts has consolidated fragmented case law, which can erode confidence in the courts as a forum for dispute resolution for financial markets, and raises the need for judicial dialogue to reconcile their differences