En los últimos años, se han producido acontecimientos que parecen presagiar un retorno de la religión a la escena pública. A pesar de la caída en la identificación con el catolicismo en los últimos veinticinco años ―del 87,4% en marzo del 2000 al 52,8% en octubre de 2025 ―, el pulso religioso en la sociedad española se mantiene tan vigoroso como nunca. En el contexto de la post-secularización se anuncia un ‘giro católico’ que se manifiesta a través de artefactos culturales que tienen su correlato en un cambio de tendencia entre los jóvenes españoles. Ciertamente, además de la intensificación del diálogo entre lo divino y lo profano que se observa en obras cinematográficas, musicales, pictóricas o literarias, el impacto de movimientos juveniles, como Hakuna ―evidenciando estrategias de recristianización en España―, apuntan hacia una nueva ola que solo podrá valorarse con el tiempo. En esta incipiente agitación religiosa, los fenómenos vinculados a la conocida como religiosidad popular no parecen ser una moda. A lo largo de la última década, algunos medios de comunicación han constatado el auge de las hermandades como movimiento asociativo y la importancia de la Semana Santa como celebración socio-religiosa en España. El número de personas vinculadas a estas organizaciones es incierto aunque se ha estimado una cifra situada entre el millón y medio y los tres millones de personas. A pesar de las transformaciones contextuales, más allá de pertenecer, los españoles y las españolas que asisten normalmente o han asistido en alguna ocasión, aunque sin regularidad, a las procesiones de Semana Santa han pasado del 57,7%, en 2002, al 60,9%, en 2023 . En términos binarios de asistencia o no-asistencia, consumir cofradías es más usual que ir al teatro (52,7%) o a un espectáculo de danza (41,8%), tanto como acudir a un evento deportivo (58,3%) o asistir un concierto de música actual (59,6%).