Objetivo: Este artículo de investigación presenta los hallazgos de un estudio sobre las experiencias de crianza de madres migrantes venezolanas que habitan en el barrio Nueva Villa de la Iguaná de la ciudad de Medellín (Colombia). La connotación de “casa de primo pobre” se entiende como lugar de acogida, que además de compartir frontera con Venezuela, también comparte condiciones de desigualdad social, situaciones de pobreza y vivencia de circunstancias adversas como el narcotráfico y la violencia entre guerrilla, paramilitares y Estado.
Método: El método fenomenológico permitió el análisis de la vivencia subjetiva de 15 mujeres, quienes, mediante 5 grupos focales, conversaron sobre el reconocimiento de las fuerzas sociales, políticas, económicas y de sexo-género que transversalizan sus experiencias. Los memos de la observación participante, y la transcripción de las grabaciones sirvieron como material documental para su análisis mediante un sistema categorial que orientó la presentación de resultados. Las categorías fueron: contexto migratorio y espacio doméstico; incertidumbre frente al futuro y al proceso de crianza; sobrevivencia y crianza en contextos de tráfico de drogas y violencia.
Resultados: Espacios y objetos están diseñados para lograr el proyecto de movilidad, pese a las múltiples dificultades y condiciones precarias del espacio doméstico. Se suma a esto el desempleo, la falta de acceso al sistema de salud, la ausencia de una red de apoyo y las experiencias cotidianas en una cultura patriarcal que las expone a múltiples vulneraciones en contextos de violencia y microtráfico que alteran sus experiencias de crianza.
Conclusiones: Se concluye que una lectura interseccional de la migración, priorizando a las mujeres por sus múltiples tareas de cuidado y sustento económico, amplía la comprensión del fenómeno y devela problemas estructurales como es el caso de la violencia, la pobreza y el narcotráfico que caracterizan al primo pobre.