Objetivos: Este estudio analiza los efectos de la inseguridad ontológica en las decisiones de arraigo y desarraigo de la población, destacando cómo la desigualdad estructural, medida mediante el índice de Gini y la participación en el ingreso del 10 % mejor remunerado, influye en la migración.
Materiales y métodos: Se utilizó un enfoque cuantitativo, realizando un análisis multivariado de los datos del Banco Mundial, aplicando técnicas de análisis factorial y ecuaciones estructurales (SEM) para modelar las relaciones entre desigualdad estructural, inseguridad ontológica, arraigo y conflicto social.
Resultados: Los hallazgos demuestran que una mayor inseguridad ontológica está relacionada con una mayor desigualdad estructural, y a su vez, con un incremento en el porcentaje de emigrantes. Asimismo, los altos índices de Gini y una concentración de ingresos en el 10 % más rico aumentan la inseguridad ontológica y, por ende, el conflicto social medido por tasas de encarcelamiento.
Conclusiones: Esta investigación sugiere que la desigualdad estructural y la inseguridad ontológica son determinantes críticos en la cohesión social, afectando tanto al delito como a la migración. La percepción de una distribución de recursos desigual genera una privación relativa, impulsando a la población a buscar mejores condiciones fuera del país. La inseguridad ontológica, como variable latente, refleja cómo una distribución de recursos menos equitativa fomenta el desarraigo.