Objetivos: Este artículo analiza el papel de la comunicación para el cambio social en tres casos de salud comunitaria desarrollados en las ciudades de Medellín, Barranquilla y Bogotá, Colombia (2019-2022). Dichos procesos reconocen formas locales de organización social, liderazgos comunitarios y prácticas comunicativas en entramados socioculturales urbanos diversos, mediante la identificación de las prácticas comunicativas encaminadas a procesos de transformación social; comprender el papel de los sujetos como agentes de cambio social en el contexto de las tres iniciativas y reconocer nuevas concepciones de la comunicación para el cambio social como elemento fundamental de la salud comunitaria y el disfrute de la vida en entornos locales.
Materiales y métodos: Estudio desde un enfoque hermenéutico interpretativo con una metodología cualitativa, método de investigación de estudio de casos. Sistematización de experiencias de tres estudios de caso en tres ciudades colombianas. Se describen las estrategias de salud comunitaria y la efectividad en cuanto a incidencia del papel de la comunicación para el cambio social en los procesos de salud comunitaria. La selección de casos se deriva de una fase de investigación previa en la que se filtra con dos criterios: incidencia en la comunidad y cooperación interinstitucional.
Resultados: Los tres casos son comparables por las condiciones de contexto que tienen como común denominador la presencia de población vulnerable. Para ello, se aplican las técnicas de revisión documental y las entrevistas semiestructuradas presenciales y virtuales a funcionarios de los programas.
Conclusiones: Se evidencia una articulación entre la comunicación para el cambio social, la Comunicación y salud / y la salud comunitaria en los casos. Se reconoce la comunicación como un eje articulador que aporta desde la Comunicación para el desarrollo y el cambio social. Al ser participativa y dialógica involucra a los sujetos, conduciendo a un empoderamiento de las comunidades. Como conclusión se advierte una nueva fase de la salud comunitaria, determinada por la postpandemia, con énfasis en la prevención de la enfermedad, la mirada interseccional y la incorporación de nuevas mediaciones.